Origen del bidé o bidet.


Aun no existe un consenso del origen del bidé o bidet, algunos textos indican que fueron los caballeros de las cruzadas cuando regresaron de Jereusalén que tenían una especie de tazón, o que en el siglo XVII, artesanos Galos, lo inventaron para los jinetes, que pasaban muchas horas a caballo, necesitaban calmar sus “partes nobles doloridas por el uso constante de la silla de montar.

Otro origen (el más popular) sitúan al bidé en el sigo XVIII, en Francia, para la limpieza de las partes íntimas antes y después de las relaciones sexuales, lo cual lo hizo popularizarse rápidamente, durante casi 150 años el bidé se situó siempre en la recamara.

El nombre de bidé se origino en Francia y significa “caballo pequeño”, ya que para usarlo había que montarse sobre él. El bidé fue evolucionando ya para 1800 contaba con una bomba manual que lazaba agua de forma ascendente, el agua se almacenaba en un pequeño deposito. Se fue mejorando y perfeccionando, y con la aparición de las redes hidrosanitarias el bidé se situó en el baño a lado del inodoro.

Beneficios del uso del bidé

  • Evita la irritación o la inflamación de la piel, en comparación con el papel higiénico, el agua no causa irritación en las zonas íntimas, además si el agua es tibia, da una agradable sensación de limpieza y frescura.
  • Libertad, para los usuarios con una limitada movilidad o personas mayores independientes, el bidé ofrece mas autonomía y comodidad, lo cual facilita en gran medida la higiene personal.
  • Notable mejora en la circulación y sensación de alivio a algunos síntomas, la limpieza con agua dulce proporciona alivio a dolencias como el estreñimiento, para las personas sensibles al dolor que sufren o sufrieron de hemorroides la sensación de frescura y limpieza es casi celestial.

El uso del bidé en el mundo y en México.

Es un elemento sumamente habitual en el área de baño en muchos países de Europa (Grecia, Francia, España o Portugal), en Oriente Medio y en América latina destacan Uruguay y Argentina, en Asia, especialmente en Japón, no solo lo han adoptado, también lo han revolucionado, convirtiéndolo en un accesorio inteligente, capaz de ofrecer prestaciones que el bidé tradicional no puede dar como por ejemplo: un asiento a temperatura agradable, ya que reemplazan al asiento tradicional y a se adaptan perfectamente a cualquier inodoro, limpieza con una presión de agua al gusto del usuario, así como diversos tipos de “chorros” de agua, puede guardar las preferencias de cada usuario, cuentan con luz nocturna para evitar deslumbrarse por la luz tradicional de baño y por si fuera poco ofrecen secado por aire y eliminación de los malos olores.

En nuestro país por falta información de sus beneficios y de cultura de uso, los mexicanos no hemos adoptado del todo a este aliado de la limpieza e higiene, debido a que el poco espacio en el baño (por lo menos en las grandes ciudades).

Ya con los asientos inteligentes podemos cerrar esta brecha de la higiene, a fin de disfrutar sus beneficios en el cuerpo, ahorrando en el uso de papel, los aromatizantes y ahorro en el preciado espacio en el cuarto de baño.