Fluxometro

Podemos decir que es la forma más fácil para descargar los WC y mingitorios cuando están en los baños públicos, ya que su forma de descarga es mayor por la presión que ejerce ésta, siendo 1.4 kg/cm2.

Ayudando también a que no exista un gran desperdicio de agua ya que por cada descarga que se realiza solo se utilizan 4.8 litros en los nuevos sistemas y con las nuevas tecnologías adaptadas a estos. Es indispensable hoy en día crear una cultura y conciencia en el ahorro de agua; por el gran consumo que se llega a tener todos los días en todas nuestras actividades diarias.

Estos sistemas cuentan con las tecnologías más avanzadas y existentes en el mercado, ya que ayudan a que la descarga sea más rápida,  por lo general están instalados en baños públicos, los cuales llegan a tener un flujo de personas mucho mayor; la presión del agua viene directamente de la red para así realizar la limpieza del WC o mingitorio con mayor efectividad; estos  sistemas con descarga presurizada se accionan por medio de un botón el cual es activado manualmente, o  bien por medio de un sensor, el cual es automático-eléctrico. Esta alta presión también ayuda a que no se obstruyan los conductos, y así evitar que se tape el inodoro.

El sistema que es manual puede ser activado por medio de una palanca que se encuentra en la válvula de descarga, se acciona tirando hacia abajo; o bien se puede activar por medio de pedal el cual se encuentra instalado en el piso y al pisar se activa el sistema de descarga.

El fluxómetro electrónico cuenta con la tecnología más novedosa que existe; ya que este equipo cuenta con un sensor infrarrojo el cual detecta el movimiento; así que una vez que se termina de usar el inodoro y el usuario se levanta, lo detecta y automáticamente realiza la descarga. Pueden ser equipos que se instalan directamente en el inodoro  o pueden ser empotrados en pared, el cual ayuda a reducir el espacio en los cubículos de los baños. Estos sistemas ayudan a una mayor higiene en los baños públicos, ya que no se tiene el contacto con las manos y así no se transmiten las bacterias que se llegan a generar en estos ambientes. 

Un poco de historia

A principios del siglo XX el norteamericano William Elvis Sloan desarrolló el fluxómetro, el cual funciona mediante el empuje de líquido directo desde el contenedor. Se trata de un aparato muy común en cualquier sanitario ubicado en la calle o en establecimientos abiertos. El término viene del latín y del griego y se puede traducir burdamente como “medidor de flujos”. Funciona no sólo para la operación del WC sino para, prácticamente, todos los sistemas que ocupen líquidos en un hogar o establecimiento.

Una gran ventaja, en especial para los WC, frente a aquellos que trabajan con un tinaco, está en que el fluxómetro le permite un mayor control a quienes lo utilicen. La notoria fuerza con la que el agua es expulsada permite la coincidencia entre ahorro y funcionalidad, ya que la cantidad de líquido que arroja es profusa y breve.

En  el caso de los mingitorios y los lavamanos se requiere un flujo de agua inferior, siendo ésta la única diferencia puesto que los modo de operación tanto de estos, como de un WC son, en realidad, iguales.

¿Cómo funciona?

Se puede decir que consta de dos contenedores divididos por un dispositivo que distribuye el líquido equitativamente. Uno de los contenedores guarda el líquido que después será expulsado con la fuerza antes descrita. Consta también de dos mecanismos: uno de escape y otro de tipo motriz. Esto permite que en el momento en que el agua es expulsada se active el mecanismo de llenado. Después sólo bastan algunos minutos para que el líquido vuelva a estar en equilibrio.

¿Cómo se utiliza?

Su utilidad en los sistemas de WC se debe básicamente a que estos son modelos diseñados para ser usados cientos de veces en un día. Un claro ejemplo de esto son los tipos de baños que uno puede encontrar en restaurantes o cines. La principal diferencia entre estos y los modelos que albergan la mayoría de los hogares es que al ocuparlos no es necesario esperar un tiempo definido por la velocidad del flujo de agua o goteo para poder accionar la palanca. Los sanitarios que funcionan con un sistema de fluxómetro son de un tamaño más grande que los de uso doméstico, otra gran ventaja para evitar su maltrato en espacios abiertos.

Su implementación también implica factores de beneficio tanto económico como ecológico. Por ejemplo, los molestos goteos de una llave mal apretada, de ser cuantificados, gastan sumas importantes de dinero y de vital líquido. Este modelo vuelve nula la posibilidad de desperdiciar agua.

Sabemos que ningún hogar o negocio, por mayor infraestructura que tenga, podrá sostenerse sin un correcto suministro de agua, y, posiblemente, los sanitarios son el área que más depende del correcto funcionamiento del líquido.

Para dejar bien en claro y en pocas palabras cuál es la utilidad de este aparato diremos que su principal función es generar la potencia adecuada con la que se expulsará el agua, así como determinar que tan lleno o vacío está el suministro. El simple hecho de que este mecanismo determine la potencia con la que será expulsado el líquido resulta esencial, puesto que permitirá que todos los residuos tomen el flujo del desagüe.

Existen también los modelos en los que el mecanismo puede autoactivarse y aquellos en los que nosotros debemos activarlos. Para describirlo con un ejemplo concreto, los primeros que señalamos se apoyan en aquellos sanitarios con sensores que detectan el momento en que el WC ha sido desocupado. 

En Hygolet contamos con los mejores aparatos para baño en el mercado. Si usted está pensando en instalar un sistema tipo fluxómetro en su hogar o negocio no dude en contactarnos y uno de nuestros profesionales quedará a sus servicios para resolver todas sus dudas y guiarlo al modelo y tipo que más le convenga.

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